Tenia en la cocina dos banquetas de Ikea del tipo Frosta (actualmente fuera del catalogo) que además de ocupar espacio acumulaban polvo, no las utilizábamos y era lógico quitarlas de ahí, pero quería una solución para no tirarlas. Al final opté por esta transformación, espero que os guste.

Punto de partida Matricula

La transformación de lleva a cabo sin realizar ningún corte en las maderas, solamente se hacen unos agujeros con el taladro y una broca fina para que los tornillos no partan la madera.

El primer paso es desmontar la banqueta totalmente.

En el paso siguiente se trata de hacer los agujeros en las patas para aprovechar los agujeros que ya existen en el asiento.

En la fotografía se ven cuatro patas por que estoy transformado dos banquetas. Para una unidad, haga los troqueles en dos patas solamente.

Marcamos y recortamos en gomaespuma el asiento de la banqueta.

Procedemos a forrar el asiento, con la gomaespuma pagada.

Con el asiento forrado, procedo a acoplarle las patas.

Ahora mismo estará pensando, querido lector, que la nueva banqueta con éstas patas quedará inclinada, pues está en lo cierto. El uso normal es para ver la tele, que en el cuarto de mis hijas está situada a algo más de un metro de altura. Con lo cual esa inclinación es provocada o está prevista.

Para el respaldo, se colocan las otras dos patas en vertical para sujetarlo una vez acolchado y tapizado.

Pegado, acolchado y tapizado (también el reverso) del respaldo.

Finalmente atornillamos el respaldo.

Y ahora vemos los resultados.

La inversión es realmente mínima, por que las banquetas después de su vida útil iban de cabeza a la basura, coste cero, la tela y la gomaespuma han sumado quince euros, no es necesaria ninguna herramienta especial más allá de una grapadora potente, que me ha costado seis euros en el Lidl, además de dos horas de trabajo lo cual estando en el paro es hasta de agradecer.